
La vuelta fue larga y en algùn sentido dificil.
Viajar me abriò la cabeza en muchos aspectos y me mostrò que a veces tienen que pasan ciertas cosas para darnos cuenta que no todo es colo de rosas y que muchas veces hay que ponerle el pecho a algunas cuestiones y sacar de ellas lo mejor.
Mientras salia de Buenos Aires, pensaba que era la ultima vez que me tenìa que ir, la ultima vez que armaba los bolsos y me alejaba tantos kilometros y que aquello que no pudo ser, tal vez en algùn momento lo sea, pero no ahora, no ahora que estoy viviendo en la distancia.
Tambièn en el viaje me acorde de aquel poema (justo a mi me toco leerlo) que me dio Guillermo para leer a la clase, el cual habla de la distancia.
*El poema dice asi:
Uno no debe tomarse en broma a la distancia, dicen,
dice que la distancia es como un cuchillo,
una extraña botella donde crece la noche,
que no se puede jugar con la distancia, dicen,
porque la muerte viene como una bayoneta
y no hay dios que te salve
cuando estas entre andenes que sollozan.
Que es una cosas seria la distancia, dicen,
que a veces se disfraza de hasta luego,
y a veces es tan simple
que dan ganas de hablarle, hacerle un chiste,
o simplemente andar calle tras calle
llevando su valija
total ella es asi,
tiene un pequeño bolso y un pañuelo,
y un trajecito gris,
y es tan muchacha de familia, buen.
P ero no es de confiar en la distancia, dicen,
porque ataca de pronto y como un tigre,
tiene predileccion por las gargantas.
Sabe partir en dos las primaveras,
saltar sobre palabras que palpitan
y beberles la sangre.
Sabe matar de golpe y limpiamente,
lo mismo que un verdugo.
Pero a mi me dan risa los verdugos,
queria decirtelo,
y con los tigres suelo llevarme bien,
y eso tambièn querìa decirtelo,
y la distancia es una cosa tonta,
un padre nuestro, un pequeño bocado
que mi amor se debora, clac, asi sin darse cuenta.
(Humberto Constantini)
Solo en forma de poema quiero expresar lo que la distancia causa tanto en mi, como seguramente en ustedes.